Los examinadores

Este es el tema que tiene más de leyenda urbana en el asunto de sacarse el carnet. Vamos a intentar desmitificar la figura del examinador. Vamos a intentar que  veáis que realmente no son más que funcionarios cumpliendo con sus horas de trabajo.

La labor que desempeñan estos señores no es nada fácil, al contrario, es muy complicada. No tanto por la dificultad que para ellos supone evaluar el examen si no por el marco en el que se desarrolla. Vamos a intentar ponernos por un momento en su lugar.

Una situación tensa, también para el examinador

Estos señores hacen a diario unas 16 pruebas, es decir, 16 exámenes ¿os podéis imaginar lo que supone estar sentado en el asiento trasero del coche que conduce una persona que está súper nerviosa y que tiene la preparación y experiencia básica para conducir?

Es cierto que junto al alumno que se está examinando va su  profesor de autoescuela, con un doble pedal y muy atento a lo que pueda ocurrir, pero el examinador sabe que sólo va a actuar en una situación muy extrema. En el momento que el profesor toque los pedales y salte la chicharra (la chicharra es un chivato con un sonido muy desagradable que suena si el profesor toca el doble pedal) o toque el volante, el alumno está suspendido.

¿Os habéis puesto en el pellejo del examinador aunque sólo haya sido por un minuto? En esas circunstancias no se puede estar muy sonriente, como mínimo se estará tenso, ¿verdad? Pues de ahí el carácter «serio» de los examinadores.

Muchos alumnos le dicen a los profesores, «¿pero es que no pueden ser más simpáticos? ¡Vaya cara tienen!» Pues la misma cara que tiene el conductor de autobús, o el que pone café en el bar, o la que tú tienes cuando estás trabajando o estudiando. ¿A que no estás cantando? Pues eso.

El examinador no te tiene manía

También es necesario que entiendas, por tu bien, que los examinadores en la mayoría de los casos no conocen de nada a los alumnos que se van examinar. Para ellos son un nombre con un DNI y por eso, precisamente por eso, no tienen un interés especial en suspender a Pepito o a Antoñito. Si suspende al alumno es porque ha cometido fallos y no porque le tenga manía.

Es cierto que los fallos que se comenten durante el examen, a veces son apenas perceptibles por el conductor: No siempre son tan evidentes como saltarse un semáforo en rojo. Puede ser también que no veas un ceda el paso, te lo saltes y en ese momento no venga nadie, y tú entiendas que no ha pasado nada porque no has visto nada; pero pasar si que ha pasado, y nada bueno.

Algunas veces durante el examen de conducir van dos alumnos en el mismo coche. Es decir, van en el coche el profesor, el examinador y dos chicos, uno que va los mandos del vehículo haciendo el examen y otro detrás sentado junto al examinador esperando a examinarse. La percepción del chico que va detrás viendo como su compañero se examina es por completo diferente a la que tiene cuando él se pone a los mandos del vehículo. Detrás lo ve todo y cuando se sienta delante poniéndose delante del toro la cosa cambia… a peor.

Debemos confiar en que el criterio del examinador no es caprichoso si no que está basado en su profesionalidad y que, aunque se pueden equivocar, lo normal es que sea un suspenso justo, nos guste o no.

 No, no exagera

autoescuela

Es muy común pensar que los examinadores suspenden por muy poca cosa. Realmente los alumnos no ven la importancia de sus actuaciones durante el examen porque en la conducción diaria a lo mejor no la tienen, pero el día del examen sí la tiene. Por ejemplo… un toquecito al retrovisor de un  coche que está estacionado a nuestra derecha, subirnos un poquito al bordillo de la acera cuando estamos estacionando o quedarnos detrás del camión que recoge la basura. ¿A qué conductor no le ha pasado algo parecido? Pues yo creo que a todos, incluido al propio examinador.

Pero claro, hay momentos y momentos. No es lo mismo cometer falta de ortografía cuando estás mandando un WhatsApp a un colega que cuando haces un examen de Lengua, o fallar un penalti en una pachanga con tus amigos que en la final de la Champions League. Si cometes un error el examinador no tiene más remedio que anotarlo, que para eso le pagan.

El examinador sólo está haciendo su trabajo.

No te van a suspender por la cara… Pero tampoco esperes que te aprueben por la cara. Ni tampoco vayas al examen a probar suerte, al examen hay que ir con un mínimo de destreza.

Así que ya lo sabes… ¡¡Ánimo y a por tu carnet!!

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