ANÉCDOTAS REALES

Ya hemos comentado en más de una ocasión que los exámenes  del carnet de conducir son muy estresantes. Tal estado de nervios hace que se vean situaciones realmente extraordinarias. Para ilustrar esto que decimos, en micarnet.net hemos seleccionado una serie de anécdotas, verídicas todas ellas, que queremos compartir .Hemos querido hacerlo  desde el respeto y en un tono cariñoso.

El gran imitador

Era la tercera vez que este alumno iba a hacer el examen práctico para obtener el permiso C, (el de camiones). Ya empezaba a desesperarse porque no aprobaba y él se sentía preparado. En esta tercera convocatoria, las distintas pruebas a las que hay que someterse durante el examen, le estaban saliendo bastante bien, pero tuvo tan mala suerte, que cuando iba finalizando y ya podía sentir el carnet en sus manos… se le caló el camión (se le para el motor del camión). A este buen señor, no se le ocurre otra cosa, que imitar el sonido del motor con la boca­ ¡¡rum ,rum  ,rum!!  mientras intentaba arrancar de nuevo y esperando que el examinador no se diera cuenta de lo sucedido.

Como os podéis imaginar de inmediato fue invitado a abandonar la cabina del camión y quedo suspendido de nuevo.

Examen de conducción

Para el examen práctico el alumno se sienta al volante del vehículo, el profesor ocupa el lugar del copiloto y el examinador va en los asientos traseros del coche. Cuando un alumno termina su examen, se baja del coche, y sin que se muevan  ni profesor ni examinador, se coloca al volante el siguiente alumno.

Dicho todo esto, nuestra protagonista, muy decidida se sienta en el puesto del conductor y el examinador, con voz de circunstancia y excesiva seriedad se dirige a ella diciendo:-¡señorita! ¿Cómo se llama? La chica, muy confusa y un poco avergonzada, se baja del coche y golpea el cristal de la ventanilla trasera  con los nudillos de la mano, ¡vamos como se llama a una puerta cuando no tiene timbre!, y pregunta al examinador: ¿puedo pasar?

El examinador sin entender lo que la chica estaba haciendo baja la ventanilla y le dice: ¿Qué como se llama, que cual es nombre? Roja como un tomate, la chica vuelve a sentarse al volante y hace su examen. Cuando todo ha terminado el examinador le dice a nuestra protagonista:

“Está usted aprobada y muy bien educada”.

Mar de lágrimas

Una chica va al examen teórico el mismo día que estrena lentillas, esto ocurrió hace tiempo cuando las lentillas no estaban tan probadas. A la salida del examen, ella misma contaba que las lentillas se le descolocaron y que los ojos comenzaron a llorarles, que la vista se enturbió, que no sabía lo que leía ni lo que contestaba.

El examinador no dejaba de pasear por su lado, pues claro, la veía llorando y el hombre se fijo en la chica que se  le caían lagrimas como puños mientras  hacia el examen.n A ella  no se le ocurrió decir nada para que la dejaran ir al baño o para que le anularan el examen y termino de contestar las preguntas a trancas y barrancas.

Cuando  por fin terminó su examen y se dirigía a la salida del aula de examen  el examinador se acercó a ella y de preguntó con cara de preocupación:  ¿Ya estas más tranquila?

Bético tenía que ser

betis

En nuestro blog hay un artículo en el que explicamos cómo planificar el día del examen para no meter la pata.

Damos consejos, que a priori, pueden parecer obviedades como, por ejemplo, no olvidar el DNI o NIE para que nos identifiquen. Lo normal es que todos lleven este documento, sin embargo  siempre  hay alguien que  se le pierde justo el día antes del examen (¡vaya por Dios!!) y claro, hay que buscar una solución urgentemente.

Hay quien decide llevar el libro de familia; bueno… no es un documento válido para este fin, pero no es muy descabellado pensar que te puede sacar del apuro.

También están los que tienen la feliz idea de llevar un documento bancario o un recibo de la compañía eléctrica y esos, incluso, se atreven a discutir con el examinador, exponiendo que en ese documento aparece su nombre y su número del DNI. Pero no cuela… ese documento  tampoco sirve.

Pero ya, el colmo de los colmos, es cuando un  alumno se empeñó en querer entrar en el aula para el examen teórico o en el coche para el práctico, con la sola compañía del carnet del Betis. ¡Si, si ….tal como lo cuento! Con el carnet del Betis. Como si el hecho de ser bético abriera todas las puertas, incluidas la de los exámenes para el carnet de conducir…”Musho Betis!!!!”

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